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jueves, 14 de mayo de 2015

senti-pensante

Nombre: Camino al infierno
Pintura por: Márgara Rueda


Entre laberintos, mientras asumo una postura escéptica se vislumbra el temor, la ansiedad, el olor a felicidad. 
Y pensarte, y desearte, y perder el equilibrio... y todo y nada al tiempo, pero contigo. Entre tus muslos, entre los montes, entre el deseo de perderme entre tus blancas y calientes curvas. En la mitad de la noche, donde mueren los gemidos de muchos amantes, donde vive Eros, nace la imagen de tu cuerpo desnudo, y empiezo a sentir como mi corazón se acelera a des-ritmo. Nace el deseo de beberte, fumarte, chupar de tus corrientes el elixir de la vida eterna. Entonces el extasis en mi órgano sentí-pensante, me hace delirar. Tu olor entra por mi nariz, muta en mis pulmones y me eleva. Mis focos eróticos se colocan y yo me vuelvo a perder en tus labios mojados.

Eres fuente de calor y yo éxtasis. Pero no estás, y yo tampoco. 

martes, 5 de mayo de 2015

¿Puedo?

Pintura: Entre la paz y la perdida. Por: Márgara Rueda
     A propósito de "Puedo", pinto y escribo lo que es mi apreciación del día. Entre nubarrones grises, respondo: ya no puedo. Ya no puedo acercarme a tu cuerpo y respirarlo sabiéndote mortal. Ya no sé si rozar la piel es intoxicar el ayer y fragmentar el hoy en un mundo sin atardeceres.
     Así que ya no puedo tocar "tu lóbulo con mis labios, ni tu nuca con mi lengua", pero quizá en la ausencia y en "la insoportable levedad del ser" te encuentre por andar "Jugando con las metáforas".
     Quizá reconozca en ti aquella idea de libertad que persigo o quizá solo ese cuerpo fragmentado o la mutilada imagen de un pasado continuo e inconsciente. O quizá solo seas la palabra ausente que colecciona sueños y pesadillas.
     Mientras tanto el tiempo pasa, las palabras liberan y se estacionan sueños mojados.




1. Burdel poético. (2013). Leído al oído . Bogotá, Colombia.
2. Milan Kundera. (2008). La insoportable levedad del ser. Barcelona, España. Tusquets editores.

a propósito del bucle en el tiempo.


"Quien busque al infinito, que cierre los ojos."Milan Kundera


En la oscuridad. En aquel todo profundo y agónico, me vi reflejado, caminando sin mirar por un presente conocido que es recurrente como las manecillas del reloj. Con mis dedos fríos y con mis sueños libres recorrí heridas y certezas en las comisuras de su cuerpo. Me balanceé en un pequeño columpio y pude ver la belleza del mundo gris. En aquel momento no sentí miedo por no tener qué decir. No tuve ni tenía que decir nada. Sus labios presionaron aquellos puntos de inflexión con los que todavía convivo. Y me vi caer en esa embriaguez dionisíaca que mantiene a los artistas vivos y ausentes. ¿Por qué siempre me veo? ¡Por qué! Porque cada acto se repite en mi cabeza una y otra vez con distinto orden de detalles. Sin embargo, cuando la veo, la veo inerte en el tiempo. Como si aquel demonio nunca la hubiese cambiado. Como si nunca la hubiésemos conocido. Como si su imagen nos hubiese sido ausente y lejana. Como un bucle en el tiempo. 
 " · 

jueves, 30 de abril de 2015

Todo daba vueltas

En pocas palabras. Nos vi caer. Reflejadas en aquel espejo; dos egos haciendo eco. Nos vi caer y te veías ajena. Te miraba a los ojos y todo daba vueltas. volando por las nubes de una reminiscencia, nos vi caer y morir y te veías ajena. Nos vi caer y todo daba vueltas.
Nos vi en el espejo, con ojos claros y un mismo rostro. ¡Y nos vi caer!


domingo, 21 de diciembre de 2014

Visión ancestral

Pétrea en la inmensidad de cuatro paredes. Leo que de ahora en adelante las noches serán más oscuras, aún después del solsticio... Y pensar, una y otra vez, en las significaciones de esa oración, en un alma como la mía. Mi yo, que se ha caracterizado por solo calentarse cuando se deja dominar por esas malignas y divertidas zambullidas del ello en el libertinaje, cedió a caer levemente en esas zambullidas solo en forma de retratos y pinturas fugaces que deja ir cuando las siente mejor, que quien no ha sabido pintarlas a su altura.  SOLO EN ESE INSTANTE. Ese yo, que eligió al súper yo y a los, a veces cuadriculados, momentos en que une su todo a una calavera de profundas alegorías, hoy repite en su cabeza las noches seguirán siendo oscuras después del solsticio y Saturno está directo en Capricornio, mientras que la luna continua en sagitario, Urano empieza su transito directo, pero el único planeta retrogrado es Júpiter. 

viernes, 19 de diciembre de 2014

Mutilaciones

"Mutilaciones por Márgara"
Acaricio aquella herida, la de los besos que calan, la que alimento para pintar con ese aire de certeza gris. Esa certeza que es esa posibilidad de volver atrás una y otra vez, repasando cada esbozo de recuerdo, mientras el corazón late fuerte y se desvanece la luz que ensordece las dudas. Dudas que mutilan la construcción del yo cada vez más ausente. Ausencia que construye cimientos fuertes. Paredes que golpean contra mi cuerpo como las olas del mar, como la fragancia que dejas en mí cuando vuelas lejos de mi cielo.

domingo, 12 de octubre de 2014

Bestia indómita

Carne más política - Márgará Rube 
Quiero que seas en mí una bestia indómita. Que rasgues tus vestiduras como quien se siente preso en su propia piel. 

Que bendita seas mientras abres las compuertas terrenales de mi carne. Bendita, mil veces bendita cuando mojas mis certezas de mejores tiempos. Bendita, mi amor, cuando corren por ti caudales de esa savia que alimenta y purifica. Bendita, pero nunca santa. Te prefiero diabla, gata, perra. Te prefiero víbora y fugaz. 

Te imagino en el oráculo, diosa, decidiendo mi destino; el nuestro. Te imagino, voy y me vengo. Te imagino victimaria y siento que me hago agua, me hago noches. Noches húmedas y tórridas. 

Levita, mi amor, levita entre caricias que descosen y remiendan. Domíname, mi amor. Domina en mí los demonios que aún no se hacen vasallos de tu encanto. Domina y resiste, dulzura. 


viernes, 19 de octubre de 2012

Carta al amor

Te amo como se ama a dios, es decir como se ama a quien ha muerto. Es que mi amor por ti es tan grande que no reconoce ni a las barreras del tiempo. Por eso te amo infinitamente, aunque la muerte nos separe. Pero ya sabes amor, que la muerte llega cada noche, y como yo te amo como se ama ha quien a muerto, te amo cada noche y hasta en mis sueños.

Te odio amor mío, por hacerme débil, por hacerme ver cuan miserable soy sin ti. Te odio a pesar de mi amor mío, a pesar del amor que te tengo... Te odio a pesar de saberte indiferente ante mi odio. Te odio amor mío como se odia al enfermo, pues me miro en un espejo y me sé enferma. Te odio amor mío porque tu amor me enferma, me da nauseas, me empalaga. Te odio amor mío por hacerme adicta, a tus besos, a la nausea y al maldito amor que me hace enferma de ti. 

Te extraño amor mío, porque aunque estés a mi lado, puedo aun sentirte en la lejanía del universo. Te extraño amor mío como a los que ya no viven, porque ya no vives. Te odio amor mío porque haz muerto, porque hemos muerto, porque estamos ausentes, de este mundo, de los otros. Te amo amor mío porque eres mi objeto de placer, mi sujeto de adoración y la razón que quema mi piel.

Te quiero amor mío, como se quieren a las flores que se marchitan, te quiero aunque te sepa humana.  Te quiero aunque te marchites con el tiempo, aunque me marchites con tus besos. Te quiero, a pesar de odiarte, a pesar de amarte hasta la nulidad de mi existencia. 

Te quiero, te amo y te odio amor mío, a veces te odio más de lo que te amo, pero ya sabes amor mío que si el amor no es eterno, si lo es el odio, y como yo quiero ser eterna bajo tu presencia, encima de ti, y abajo de ti, entonces ámame, ódiame, pero no dejes de sentir, lo que sea, por mí. 

Porque amor mío a tu lado "lo que sucederá es que habrá algunas intensidades de placer y algunas profundas zambullidas en la melancolía" (Virginia Woolf, diarios).

sábado, 1 de septiembre de 2012

Si Virginia Woolf y Alejandra Pizarnik...

Si Virginia y Alejandra se hubiesen conocido, su historia habría sido tan distinta. Es más podría jurar que el amor habría llegado a ellas de sorpresa. No como el de Vita y Virginia, NO, uno más profundo, menos ausente. La dos en su soledad, pero juntas. En su melancolía, que las hizo tan ellas.

Quizás no se habrían suicidado. O sí Lo hubieran hecho, habría sido algo hermoso, juntas lejos de este miserable mundo. Lejos de esta doliente angustia, de está agonía que nos alimenta.

Ahora pienso en ellas, como si fueran una, sin serlo. De diferentes años, lamentablemente, pero tan contemporáneas, a la vez. Por esto y aquello, ellas son las diosas que escucho a diario, en sueños, en las las horas de lectura que les dedico, en las palabras que callo, en la voz del silencio, en los jardines que no veo. 

Si Virginia y Alejandra hubieran cruzado sus caminos, habría habido amor, de ese pasional, del que es como una adicción, del violento, del corrosivo. Sin embargo, su literatura, quizá nos fuera más ajena, porque en su lejanía, nos acercan. En sus memorias vivimos, en sus memorias vivo, sola, lejos de este mundo, cerca de ellas, lejos de sus individualidades. Cercana de sus palabras, de sus oraciones tan elocuentes. Cerca de Virginia en sus diarios y prosa; de Alejandra en su verso, en su lengua que hizo tan propia; cerca de La habitación propia de Virginia, que Pizarnik hizo suya, de las dos, de las 4.